Hoy es el último día de este invierno en Buenos Aires y amaneció con una mezcla de celestes, amarillos y rojos que preludian la llegada de la primavera. Ayer, mi compañera de vida, me preguntaba, si me sentía más tranquilo acá, miles de kilómetros al sur, en una metrópoli que ahoga las pequeñeces humanas enSigue leyendo